jueves, 13 de noviembre de 2014

Nódalo: iglesia de San Miguel Arcángel


El siguiente pueblo en nuestra ruta por el románico de la zona, situado, no obstante también a escasa distancia de Nafría la Llana y a apenas un par de kilómetros de la carretera nacional 122 que une Soria con Valladolid, es Nódalo. Su parroquial, dedicada a la figura de San Miguel Arcángel, está situada, como solía ser costumbre en tiempos medievales -si tenemos en cuenta los útiles consejos de Vitrubio, estaríamos incluso de acuerdo también con la advocación- en lo más alto del pueblo, motivo por el que, en días ventosos y destemplados, se vea batida por los cuatro costados. Muy reformada -cabe destacar, el añadido de la sacristía en un lugar inusual, como es el de estar en la zona oeste, junto a la espadaña-, contiene, sin embargo, algunos elementos interesantes, que merece la pena descubrir. Casi todos, sin excepción, se refieren a su portada principal, situada en el lado sur del templo. Una portada, que si no tan espectacular como esas otras que hemos tenido ocasión de ver en Torreandaluz, Fuentelárbol e incluso en Nafría la Llana, si resulta interesante. Contiene sendos capiteles a ambos lados del arco, siendo los mitológicos motivos, una pareja de grifos afrontados, en el de la derecha, y una pareja de arpías en la izquierda, cuya factura y rostro recuerdan el de algunos otros templos de su misma época y características, que se localizan en la vecina provincia de Burgos. Sobrios, no obstante, resultan los motivos foliáceos que decoran el arco más septentrional y en el del centro.

Sobreviven, así mismo, algunos canecillos en la parte superior del marco, cuya temática varía desde los rostros humanos -posiblemente de guerreros, a juzgar por los cascos que portan en la cabeza- y una curiosa testa de lobo que, lejos de parecer amenazadora, sorprende por esa sonrisa, quizás cínica, con la que el cantero medieval seguramente quiso lanzar un pequeño guiño de complicidad al observador, bien de la época bien de épocas pretéritas.

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