martes, 2 de octubre de 2012

Alrededores de Alpanseque


Como complemento a la entrada anterior, y en particular, como referencia para todos aquellos que deseen acercarse hasta Alpanseque, planificando una pequeña ruta turística y cultural por la zona, propongo algunos lugares cercanos que, dadas las características, así como las curiosidades que conservan, posiblemente sean ideales para hacer de la jornada una experiencia, si no inolvidable, cuando menos sí grata y entretenida.
Medinaceli, por supuesto, villa monumental donde las haya, de referencias por todos conocidas y el grato placer que conlleva ir descubriéndola sin prisas, callejeando por sus calles.
Barahona, con sus pozos airones, su iglesia dedicada a la figura de San Miguel, y sobre todo, su tradición brujeril –siempre puesta de manifiesto cuando se habla de la brujería en España, citándosela junto a las de Trasmoz, en las proximidades del Moncayo y las celebérrimas brujas navarras de Zugarramurdi-, donde aún, en los campos adyacentes, puede contemplarse lo que queda de la denominada Piedra de las Brujas, que situaba el lugar donde afirma la tradición que realizaban sus aquelarres.
Romanillos de Medinaceli, con su parroquial fortificada, sus tumbas antropomorfas, sus crucetas, siempre en disputa con Romanillos de Atienza, desde las famosas palabras de Ortega y Gasset, y su comparación con un campo de espigas.
Villasayas, con su imponente parroquial dedicada a la Asunción de Nª Sª, con su galería porticada y su imponente portada principal, que muestra un estilo probablemente único en la provincia, de posibles referencias artísticas procedentes de la Verde Erín.
Y todo esto, conjugando, en complicidad con el otoño, un paisaje en el que resaltan los tonos ocres y los verdes, resaltados por el sol.

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