miércoles, 24 de agosto de 2011

De Fuentegelmes a Mezquetillas




Andar por andar andando, caminar por caminar...Como dice la conocida canción de Alberto Cortéz que complementa el vídeo, llegué a Mezquetillas acompañado de un sol de justicia; ese mismo sol que, hace un milenio, calentaba también el adobe y la piedra de la guarnición árabe asentada sobre el lugar, cuando los reinos cristianos apenas comenzaban a bostezar y el desierto del Duero constituía una frontera natural difícil de conquistar y mantener. Algunos kilómetros atrás, quedaba Fuentegelmes y su enigmático dintel. Y también Romanillos de Medinaceli, lugar donde tomé el desvío, con su imponente iglesia-fortaleza -una de las pocas, poquísimas en la provincia que luce un crismón en el tímpano de su pórtico de entrada-, sus tumbas antropomorfas, y cómo no, ese literario mar de espigas que conforman sus numerosos crucetas de piedra y que levanta suspicacias con aquél otro pueblo vecino, aunque en tierras de Guadalajara, que se llama Romanillos de Atienza.

[continúa]



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