domingo, 1 de agosto de 2010

Gormaz: Fortaleza Califal


Situada en lo más alto de ese montículo que adquiere la forma de un pecho natural en la distancia, la que en tiempos fuera la imponente fortaleza califal de Gormaz duerme un sueño milenario, celosamente guardada por un auténtico ejército de rastrojos entre los que sobresale, con regia autoridad, el cardo salvaje, de flor color nazareno -por su similitud con el hábito del Cristo de Medinaceli- y tallo espinoso. Como espinosa es, en el fondo, su arcana historia. Una historia que se remonta, cuando menos, a ese imperativo siglo X en el que, se supone que aprovechando vestigios anteriores de cuya memoria y referencia apenas hay constancia, fue mandada edificar por un personaje que dejó como recuerdo para la posteridad, entre otros, parte de ese maravilloso bosque de columnas que conforman el interior de la Mezquita de Córdoba: Al-hakem II.

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