domingo, 19 de abril de 2009

Retazos perdidos de Historia: la Pasión de Peroniel


'Tabla pintada. Calvario. Escuela Castellana, siglo XVI. Procedente de Peroniel del Campo'

Así reza un pequeño cartel, junto a esta maravillosa obra de Arte, que se encuentra en una de las secciones del Museo Numantino, en Soria capital. Llaman la atención, la variada gama de vivos colores, que ofrecen una visión de espontáneo realismo; el diseño, los pliegues de los vestidos y un esmerado cuidado en el trazo anatómico de las figuras. Como motivos a resaltar en la Pasión, se puede comentar la resignación y el abatimiento de una madre que ha asistido al dolor y a la muerte del hijo; a María Magdalena, postrada a los pies del crucificado, limpiándole con una gasa de lino blanco las heridas que los clavos han producido en sus pies; la herida de la lanza de Longinos y el hilillo de sangre que brota del costado derecho de Cristo; herida, por otra parte, convierten la sangre y la copa donde es recogida por José de Arimatea, en el Santo Grial. Uno de los discípulos, probablemente Juan, el Evangelista -aquél que simboliza la Jauna Infernii o Puerta del Infierno, asociada con el solsticio de invierno, en contraposición a la Jauna Coeli, o Puerta del Cielo, que representa el solsticio de verano y se asocia con la figura del otro Juan, el Bautista- mantiene una extraña postura, que más que un baile -como pudiera pensarse a priori-, pudiera semejar un espasmo incontralado de dolor frente a la pérdida del maestro. La ira de Dios, en forma de negra tempestad, desatándose al fondo, sobre la ciudad de Jerusalém, en el mismo momento de la expiración. Incluso la cruz, de gran parecido a la Tau utilizada por antonianos y templarios, ofrece un sospechoso color rojo que induce, sin duda, a divagar. Las tibias y la calavera, inequívoca señal de la muerte, indicando el destino que a todos nos espera, pero sugiriendo, quizás, un atisbo de transformación...
Por supuesto, el autor es anónimo, aunque es de suponer que un experto en Arte y con la posibilidad de poder contemplar diferentes obras del mismo periodo y estilo, pudiera llegar a plantear alguna sugerencia plausible al respecto.
Se desconoce, también, si la tabla pertenecía a algún particular o, por el contrario, formaba parte del patrimonio de la parroquial de Peroniel, iglesia consagrada a la figura de San Martín de Tours.
No muy lejos de donde se encuentra, hay también un sarcófago infantil de piedra, procedente de Omeñaca, así como una pequeña tabla que representa a una curiosa bestia, que en tiempos perteneció a la iglesia románica de San Miguel Arcángel, en Caltójar.
Fragmentos, pues, de historia, que aportan datos sobre periodos y lugares. Lástima que, aunque a buen recaudo en un museo, todo esté tan desperdigado y dificulte, en grado sumo, la investigación.

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