jueves, 2 de abril de 2009

La Soria Templaria - II

Últimamente en el ojo del huracán por los proyectos urbanísticos planeados en el entorno de Numancia, Garray, pueblo situado a escasos kilómetros de la capital siguiendo la N122 en dirección a Logroño, conserva una joya del románico que -aún después de haber sido convenientemente restaurada y haber perdido parte de su estructura interior original, como el coro- todavía conserva ciertas sospechosas huellas de identidad, que señalan la posibilidad de que los freires milites estuvieran en tiempos rondando por el lugar.
Antes de pasar a denominarse de los Santos Mártires -hecho acaecido durante los siglos XVI ó XVII- ésta iglesia, situada al pie del yacimiento, y lugar desde donde se domina tanto la ciudad como el entorno circundante, estaba consagrada a una figura a la que éstos eran especialmente devotos: el arcángel San Miguel.
Independientemente de ciertas curiosidades que se pueden observar en el exterior -como, por ejemplo, ese diminuto laberinto grabado en una de las piedras del pórtico y que bien pudiera representar el cerco a Numancia, o esa no menos curiosa marca de cantería que se localiza cerca del ábside y que por su forma de tridente recuerda el símbolo que lucía en la panza el famoso OVNI de San José de Valderas, Madrid, que allá por 1967 diera origen al escabroso 'asunto Ummo'- la mayor evidencia de la presencia del Temple en algún momento de la Historia, se localiza, con mayor intensidad, en su interior.
En efecto, detrás del altar, e incluso en su suelo, la presencia de varias cruces patadas inducen a esa suposición. Estas se localizan también cerca de la entrada, en el retablo de una pequeña capilla que en tiempos albergó las reliquias de los Santos Mártires. Como colofón, añadir que en sus inmediaciones fue hallada la denominada Virgen de Numancia y que, en opinión de Don Carmelo Enciso, párroco del pueblo, se supone que la iglesia se levanta sobre un antiguo cementerio romano.
Futura sede de las próximas Edades del Hombre, el claustro románico de la Concatedral de San Pedro -hay quien opina que ésta es una copia más o menos exacta de la Colegiata de Nª Sª del Mercado, situada en Berlanga de Duero- ofrece una gran y variada muestra de cruces patadas y simbología que bien pudiera tener un origen eminentemente templario. Incluso hay autores que ven en algunos de los canecillos que adornan el claustro, representaciones bafométicas. Como curiosidad, ofrece, también, la figura de un enigmático ángel cuyas manos, agigantadas, inducen a sospechar la existencia de un enigma o un mensaje oculto.
Lindando con los límites de la provincia de Segovia y a escasos kilómetros de Maderuelo, donde los templarios custodiaban un Lignum Crucis en la pequeña pero monumental ermita de la Vera Cruz, la presencia de la Orden en Castillejo de Robledo, se evidencia en las ruinas de su castillo, y sobre todo, en la monumental iglesia de Nª Sª de la Asunción, actualmente en periodo de restauración. Aparte de las leyendas -por ejemplo, la del vallejo caballero- un sólo vistazo al interior de la mencionada iglesia basta alejar cualquier duda acerca de su autoría, tal y como demuestra, por ejemplo, la maravillosa decoración de su ábside, donde se muestran los colores predilectos del Temple: el blanco y el negro. Sirven como atractivo y motivo de curiosidad, también, sendos canecillos que decoran éste en su exterior, con representaciones de índole erótica, poco frecuentes en el románico soriano.
Sin lugar a dudas el lugar de la provincia que menos dudas genera sobre la presencia de la Orden del Temple en tierras sorianas, Ucero y el Cañón del Río Lobos ofrecen el atractivo no sólo de las ruinas de su castillo -desde el que se domina el pueblo, así como la entrada al Cañón- y la ermita de San Bartolomé, sino también la posibilidad de disfrutar de un paraje natural de extraordinaria belleza, en el que existen numerosas cuevas y grutas, de las que sólo están censadas, aproximadamente, unas doscientas cincuenta.
Algunos elementos del antiguo castillo, como la llamada Virgen de Piedra -una estatua-columna que en teoría representa a Santa Bárbara- y el denominado Cristo templario -fue encontrado en uno de los aljibes del castillo- se encuentran actualmente en la iglesia de San Juan Bautista, ubicada en el mismo pueblo de Ucero. En los muros de ésta, puede observarse la mitad de una cruz paté procedente, según todas las informaciones, también del malogrado castillo. La iglesia guarda, así mismo, aparte de una talla de época -posiblemente gótica- y conocida como la Virgen del Rosario, otra talla románica que se conoce con el nombre de Virgen de Villavieja, y que procede de las ruinas de la ermita de igual nombre, situada junto al cementerio municipal.

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miércoles, 1 de abril de 2009

La Soria Templaria - I

Bien podría comenzar esta entrada, parafraseando el título de un libro de un buen amigo mío, Xavier Musquera, escritor e investigador de la España mistérica -entre otros muchos talentos- cuya lectura me deparó extraordinarios momentos y quizás, de paso, espoleó aún más mi interés por estos legendarios caballeros. El título original del libro era 'La espada y la cruz', aunque la edición que el destino puso en mis manos, se llamaba 'La aventura de los templarios en España'. Cosas del márketing y los efectos editoriales de maquillaje. Y sin embargo, en este blog, sí que se podría hablar, perfectamente, de 'La aventura de los templarios en Soria'.
Por eso, a lo largo de la presente y de las siguientes entradas, creo interesante hacer un recorrido por la provincia, exponiendo, aunque sea de una manera superficial, aquellos lugares donde éstos dejaron -si no una huella manuscrita, que documentos realmente quedan pocos y prácticamente inaccesibles- sí, al menos, una huella visible y numerosas referencias orales.
Posiblemente el lugar que menos dudas genere sobre la autoría, sea aquél que, situado junto a la ribera del Duero, abre el camino hacia lo que se podría considerar como el lugar de culto más emblemático de la capital de la provincia: la ermita de San Saturio, antiguamente denominada de San Miguel de la Peña.
Me refiero, como es obvio, a la Puerta de San Polo; o mejor dicho, a lo que todavía queda en pie de lo que en tiempos fuera un monasterio de la Orden, y que hoy en día constituye una propiedad privada. Aún se conserva algún objeto, como el 'Cristo templario' o el 'Cristo cillerero', que se exhibe detrás del altar de la iglesia de San Juan de Rabanera. Se puede añadir, también, que en sus inmediaciones Gustavo Adolfo Bécquer situó la leyenda 'El rayo de luna'.
Continuando con los pormenores del presente viaje, y situado a una quincena de kilómetros, aproximadamente, de San Pedro Manrique, en las denominadas Tierras Altas y en plena Ruta de los Torreones, sobre Magaña planea la sombra de estos freires milites, cuya mejor huella se puede encontrar en las numerosas cruces patadas -la forma de cruz más utilizada por el Temple- que se pueden localizar en los muros de la iglesia-fortaleza de San Martín de Tours. Tanto en Magaña como en Trébago, abundan las leyendas sobre éstos, así como otras relativas a unos curiosos exponentes de la tradición oral no sólo hispana, sinto también mundial: los gigantes.
Fuensaúco dista unos 5 kilómetros escasos de Soria, siguiendo la carretera N-122 en dirección a Zaragoza. También en la pared principal de su iglesia fortaleza, consagrada a Nª Sª de los Ángeles, se pueden advertir varias cruces patadas, que hacen sospechar que en algún momento de su turbulenta historia, el Temple estuvo por allí. No resultaría extraña tal suposición, si tenemos en cuenta su cercanía con el monasterio de San Polo y el acceso a San Saturio.
Quizás uno de los lugares donde con mayor consistencia se percibe la sombra del Temple en la provincia, sea San Pedro Manrique. A falta de documentación que la avale, posiblemente la tradición sea el mejor garante del investigador, al considerar con peremne insistencia las ruinas de San Pedro el Viejo, siglo XII, como pertenecientes a un antiguo convento templario. Dicho sea de paso, otro probable exponente de la presencia templaria en la zona, lo constituyan, también, las ruinas de la ermita de San Miguel, enclavadas en lo más alto de la ciudada -enfrente de la ermita de la Virgen de la Peña y el Reciento del Fuego- que hoy día constituyen parte del cementerio municipal.
Por otra parte, en Renieblas -lugar donde estuvo acampada una de las legiones de Escipión que pusieron cerco a Numancia- la presencia templaria fue tan fuerte, que aún quedan los suficientes rastros de su presencia, así como una calle exclusivamente dedicada a ellos, no muy lejos de donde aún se conserva parte de la edificación de lo que en tiempos debió de ser una encomienda, sobre una de cuyas puertas aún puede verse un escudo de piedra que, según algunos investigadores, representaría a un caballero templario.


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domingo, 29 de marzo de 2009

Enigmática capilla de la Magdalena

Cuenta una leyenda cisterciense, referida a Esteban Harding, uno de los miembros fundadores, que éste, perdida la esperanza de reclutar adeptos que transmitieran sangre nueva y continuaran la labor impuesta, pidió a un hermano que se estaba muriendo, que volviera después de su trance y le trajera un mensaje de Dios, para saber si debían continuar o no con su vida rigurosa. Y en efecto, según la leyenda, el hermano difunto se le apareció, prediciéndole el ingreso de gran número de postulantes.Se crea o no en la leyenda, el hecho es que el Císter se convirtió en una de las órdenes más importantes, sobreviviendo hasta nuestros días, constituyéndose en herederos y depositarios de un Arte y un Saber que, personalmente, me hace disfrutar, y mucho, cada ocasión que tengo de penetrar en cualquiera de sus numerosos monasterios.Por cercanía, y también porque se trata de un lugar en el que me siento a gusto, reconozco que siento una especial predilección por el monasterio de Santa María de Huerta. De hecho, y gracias a la bondad del padre Agustín Romero, he podido acceder a uno de sus más enigmáticos misterios: la llamada 'Virgen de las Navas'.El otro gran misterio, en mi opinión, que guarda celosamente el monasterio, se lo debo a la providencia -en la que, para ser sincero, no creo- que tuvo a bien que, en 1970, y durante unas obras de restauración -cuántas maravillas no han salido así a la luz-, se descubrieran estas extraordinarias pinturas románicas, a las que hago referencia en la presente entrada. Pertenecen éstas, bueno es saberlo, a ese primer período de establecimiento del Císter en Soria y, de igual manera que la leyenda a la que anteriormente hacíamos referencia, no dejan de tener, también, su lado netamente maravilloso.Es una lástima que no se puedan contemplar en todo su esplendor. Pero aún así, ofrecen una visión particular de algunos capítulos interesantes, referidos a la vida, mejor dicho, a la muerte y resurrección de Cristo, realzando el protagonismo de un personaje -María Magdalena- bastante malherido por la ortodoxia eclesiástica oficial.Pequeña, pero hermosa, yo definiría la capilla de la Magdalena, como ese frasco de auténtica esencia que, una vez abierto, sublima, desplegando multitud de sensaciones, a cuál de ellas más embriagadora. Me vanaglorio, en ocasiones, de ser una persona observadora; y sin embargo, reconozco que tardé bastante tiempo -se crea o no, en este mes de marzo se cumple un año de mi primera visita al monasterio- en percatarme de estos detalles que, tal y como se han adelantado en el vídeo, espero os sean de interés.Sé que algunos conocéis de sobra mi debilidad hacia esos 'frailes con espuelas', tal y como Bécquer -ignoro los motivos- denominaba, despectivamente, a los caballeros templarios.
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