domingo, 11 de enero de 2009

En el centro del huracán: Garray

Enclavado a 6 kms. de Soria, siguiendo la Nacional 122 en dirección a Logroño, un pueblo, Garray, vive con expectación los movimientos urbanísticos concebidos por la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Soria, encaminados a levantar en su entorno la denominada 'Ciudad del Medioambiente' y el Polígono Industrial Soria II. Dichos movimientos, han dado lugar a una considerable polémica, que convierten a Garray en el centro -y nunca mejor dicho- del huracán.
Garray es un pueblo orgulloso de sus raíces celtíberas, pero también es un pueblo que desespera ante la falta de oportunidades y que sueña con un futuro digno. Su población, pues, se debate entre su apego al pasado y esa necesidad de desarrollo vital que impida que con el tiempo -y de similar manera a como ha ocurrido con muchos pueblos de la provincia- el fantasma del paro y la despoblación lo conviertan en otro despoblado más.

Situado en un enclave privilegiado en la confluencia de los ríos Tera y Duero, por debajo de la colina donde reposan los restos de Numancia, no han sido pocas las ocasiones en las que mis inquietudes me han llevado a pasar agradables ratos por allí.

Porque no sólo se trata de las ruinas de Numancia, sino que cuando hablamos de Garray y su entorno, hablamos de lugares cargados de belleza, de misterio, y sobre todo, de Historia. Uno de esos misterios, lo tenemos al comienzo, si cabe, del pueblo, en el interior de la iglesia parroquial de San Juan Bautista. En su interior, una vez liberada del olvido y el polvo que la cubría en la sacristía, el curioso, el fiel o el investigador, puede maravillarse contemplando a toda una Señora, fechada en el siglo XIII, de la que se ignora prácticamente su origen e historia pero que, al ser descubierta en las cercanías del yacimiento, se la denomina, con mucho acierto, la Virgen de Numancia.

Siguiendo unas calles más arriba, pasando por la pensión Numancia y el Denario, un cartel indica la dirección de la iglesia románica de los Santos Mártires, antiguamente bajo la advocación de San Miguel. Situada prácticamente al lado del yacimiento numantino, la iglesia de los Santos Mártires guarda innumerables misterios y atractivos, aunque haya perdido buena parte de éstos últimos, después de su remodelación. Se supone, que debajo de sus cimientos, se encuentra lo que fuera en tiempos un cementerio romano. Desde allí, las vistas son impresionantes, y ofrecen una perspectiva que conjuga perfectamente lo que decíamos al principio: pasado y presente, comulgando en una arquitectura moderna y rural a un tiempo, en la que se observa parte de ese pasado celtíbero en las chimeneas picudas que lucen los tejados de numerosas casas, así como en los símbolos que dan nombre a sus principales establecimientos.

Situados en las inmediaciones -como satélites alrededor de un sol central- hay pueblos que todavía conservan en sus lindes huellas de ese pasado histórico asociado a Numancia. Entre ellos, por su interés arqueológico, destaca Renieblas, donde amén de las numerosas huellas dejadas por múltiples y diferentes culturas, se hallan los restos de uno de los antiguos campamentos romanos de las legiones de Escipión, y donde estuvo realizando investigaciones el arqueólogo alemán Adolph Schulten, una vez alejado de su meta principal: el yacimiento de Numancia.

Observamos, entonces, comprometido un entorno histórico-cultural único, que tiene todavía mucho que ofrecer. A este respecto, no puedo por menos que pensar, y lo hago de manera comparativa, recordando aquélla extraordinaria película de Berlanga, 'Bienvenido Mr. Marshall', que la prosperidad con la que sueñan los habitantes de Garray, no se halla precisamente en el consentimiento para la destrucción de su entorno y su patrimonio. En la actualidad, no es el Señor Marshall, el que pasa por los pueblos de España repartiendo tractores de la marca John Deere a diestro y siniestro, sino el Barón Ladrillo, que destruye hábitats y entornos, y tal y como ha demostrado la crisis actual, reparte pan para hoy, pero hambre para mañana.


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